Rota, Cádiz. 1980.
España acababa de entrar en una nueva década y el tatuaje profesional todavía era algo extraordinariamente pequeño.
Pero Rota tenía algo diferente: una enorme base naval compartida por España y Estados Unidos.
Y con los militares americanos también viajaba una cultura del tatuaje mucho más desarrollada.
Mao llegó a Rota
Uno de los nombres fundamentales de aquellos primeros años fue Mao.
Procedente de una familia vinculada al mundo militar, acabó instalándose en Rota y abrió allí un estudio de tatuajes en 1980.
La elección tenía bastante sentido.
Miles de militares estadounidenses pasaban por la base y muchos estaban acostumbrados a una tradición donde tatuarse formaba parte de la cultura naval y militar.
Águilas, emblemas y dragones
Aquellos clientes pedían diseños muy diferentes a los que hoy vemos diariamente en Instagram.
Entre los trabajos habituales aparecían:
- Águilas.
- Emblemas militares.
- Dragones.
- Diseños relacionados con la cultura tradicional del tatuaje.
El tatuaje todavía estaba profundamente conectado con marineros, militares, viajeros y puertos.
Y Rota reunía todos esos elementos en un mismo lugar.
Los puertos conectaban el tatuaje antes que internet
No fue casualidad que algunos de los primeros núcleos del tatuaje profesional español aparecieran cerca de lugares como Rota, Cartagena o Barcelona.
Por los puertos no viajaban únicamente personas.
También viajaban:
Mucho antes de que pudiéramos descubrir un tatuador extranjero desde el teléfono, el tatuaje cruzaba fronteras dentro de barcos, equipajes y cuerpos.
De Rota a Madrid
La historia de Mao no terminó en Cádiz.
Con el tiempo continuó trabajando en otros lugares y acabaría formando parte de la escena madrileña, en una época en la que el tatuaje español empezaba a transformarse rápidamente.
Aquellos pequeños núcleos de profesionales fueron dando paso a estudios, revistas, convenciones y una industria cada vez mayor.
Antes de las redes estaban los puertos
Hoy un estilo puede viajar de Los Ángeles a Madrid en segundos.
En 1980 necesitaba otra cosa:
Y quizá por eso una base naval estadounidense en un pueblo de Cádiz terminó formando parte de la historia del tatuaje profesional español.
Porque antes de que internet conectara nuestro sector, lo hicieron los viajeros, los marineros y los militares.

