Barcelona, años 80.
Todavía no había estudios de tatuaje en cada barrio. Buena parte del tatuaje se movía entre bares, trastiendas y ambientes muy alejados de la industria que conocemos hoy.
Y en medio de aquella Barcelona apareció Vicente Pato Leiva.
De camarero a tatuador
Vicente había nacido en Buenos Aires y había viajado y aprendido técnicas de tatuaje antes de instalarse en Barcelona.
Allí comenzó a trabajar como camarero en el Bar Boogie, cerca de Plaça Reial.
Pero detrás del bar ocurría otra cosa.
Vicente acondicionó la trastienda y empezó a tatuar.
Los tatuajes empezaron a ganar al propio bar
La historia cuenta que llegó un momento en el que el movimiento generado por los tatuajes era tan importante que terminó saliendo del bar.
Aquello acabó empujándole a abrir su propio espacio.
En 1988 nació Barna Tattoo, en el carrer d'Obradors.
Uno de los estudios pioneros de una Barcelona donde todavía era muy difícil encontrar un tatuador profesional.
Marineros, extranjeros y conocimiento que llegaba de fuera
Buena parte de aquellos primeros años del tatuaje español estuvo conectada con puertos, viajeros y militares extranjeros.
También el conocimiento viajaba.
Máquinas, técnicas y referencias llegaban muchas veces desde otros países porque aquí todavía prácticamente no existía una industria alrededor del tatuaje.
Barcelona estaba empezando a construir la suya.
Después llegaron más
Durante los años 90 comenzaron a abrir nuevos estudios y el tatuaje fue saliendo progresivamente de aquellos pequeños círculos.
Llegaron más profesionales.
Más clientes.
Más estilos.
Y una cultura que hasta entonces había vivido bastante escondida empezó a hacerse visible.
Todo empezó mucho antes de Instagram
Hoy puedes encontrar cientos de tatuadores en Barcelona desde el teléfono.
En aquella época podías terminar descubriendo uno porque alguien te decía:
Y quizá esa imagen explica bastante bien cuánto ha cambiado nuestro sector.
De una trastienda cerca de Plaça Reial a una ciudad reconocida internacionalmente por su cultura del tatuaje.

