Desde 2022, las tintas utilizadas para tatuaje y maquillaje permanente en Europa están sujetas a nuevas restricciones químicas bajo el reglamento REACH.
Pero todavía existe bastante confusión sobre qué significa realmente que una tinta sea “REACH”.
REACH no es una marca de tinta
REACH es la normativa europea sobre sustancias químicas.
En el caso del tatuaje, establece restricciones sobre miles de sustancias potencialmente peligrosas y limita las concentraciones en las que determinadas sustancias pueden estar presentes.
El objetivo no es prohibir el tatuaje ni eliminar determinados colores.
Es reducir la exposición a sustancias consideradas peligrosas.
¿Qué sustancias controla?
La regulación afecta, entre otras, a sustancias clasificadas como:
- Cancerígenas.
- Mutágenas.
- Tóxicas para la reproducción.
- Sensibilizantes.
- Irritantes.
- Determinados metales y otras sustancias restringidas.
También establece límites máximos para diferentes sustancias e impurezas.
El etiquetado también importa
Las mezclas destinadas a tatuaje o maquillaje permanente deben identificar ese uso en su etiqueta.
También deben incluir información obligatoria como determinados ingredientes y advertencias de seguridad.
Por eso un profesional no debería valorar una tinta únicamente por el color, la marca o porque siempre la haya utilizado.
Cumplir REACH no significa automáticamente estar autorizado en España
Este punto es especialmente importante.
REACH establece requisitos europeos, pero España mantiene además sus propias exigencias de comercialización.
En julio de 2026, la AEMPS ordenó retirar del mercado una gama de tintas que se comercializaba como “Reach” porque carecía de la autorización necesaria en España.
Por tanto:
¿Qué debería hacer un estudio?
Antes de comprar o utilizar una tinta:
- Comprueba correctamente el producto.
- Revisa su etiquetado.
- Verifica que cumple la normativa aplicable.
- En España, comprueba que está autorizada cuando corresponda.
- Mantente atento a alertas y retiradas oficiales.
No deberíamos depender únicamente de lo que diga una tienda, un distribuidor o la propia botella.
La normativa también forma parte de nuestro trabajo
Elegir una tinta ya no consiste únicamente en valorar cómo entra el pigmento, cómo cura o qué color ofrece.
También implica saber qué estamos introduciendo en la piel de nuestros clientes y si ese producto cumple los requisitos necesarios para utilizarlo.

