Conseguir clientes no es gratis.
Aunque no estés pagando publicidad, probablemente estás invirtiendo tiempo en redes sociales, contenido, mensajes, promociones o acciones para conseguir que alguien llegue hasta tu estudio.
La pregunta es: ¿cuánto te cuesta realmente cada cliente nuevo?
Empieza por medir de dónde vienen
Antes de calcular nada necesitas saber cómo te han encontrado.
Por ejemplo:
- Instagram.
- Google.
- Publicidad.
- Recomendación.
- Walk-in.
- Página web.
- El propio tatuador.
- El estudio.
Si no conoces el origen, tampoco puedes saber qué está funcionando.
Un ejemplo muy sencillo
Imagina que inviertes 600 € en publicidad durante un mes.
Esa campaña genera 30 clientes nuevos.
Ese cliente te ha costado, como mínimo, 20 €.
Ahora necesitas saber cuánto negocio genera.
Conseguir clientes baratos tampoco significa ganar dinero
Imagina que esos clientes reservan trabajos de 100 €.
Parece rentable.
Pero todavía tienes que considerar material, comisiones, estructura, impuestos y demás costes del servicio.
El dato importante no es únicamente cuánto cuesta conseguir un cliente.
Es cuánto valor genera después de conseguirlo.
También existe un coste que no aparece en la cuenta bancaria
Pasar horas creando contenido, contestando mensajes o preparando promociones también tiene un coste: tu tiempo.
No significa que debas dejar de hacerlo.
Significa que deberías saber si está produciendo resultados.
Y luego está el cliente que vuelve
Aquí cambia completamente la cuenta.
Conseguir un cliente nuevo puede necesitar publicidad, contenido o tiempo.
Conseguir que vuelva alguien que ya confió en tu estudio puede necesitar mucho menos esfuerzo.
Por eso captar clientes es importante, pero conseguir que regresen puede ser todavía más rentable.
No necesitas más clientes. Necesitas saber de dónde vienen.
Antes de invertir más dinero en publicidad, intenta responder:
Cuando puedes responder esas cuatro preguntas, la captación deja de ser una sensación y empieza a convertirse en una decisión de negocio.

